Un nombre, dos mundos
Cuando dos gigantes comparten nombre pero no propósito, el conflicto es casi inevitable. Apple Inc., la empresa tecnológica fundada por Steve Jobs en 1976, y Apple Corps, el sello discográfico creado por The Beatles en 1968, protagonizaron una de las disputas legales más singulares entre música y tecnología.
Apple Corps nació como parte del imperio creativo de los Beatles, mientras que Apple Computer (hoy Apple Inc.) se convirtió en pionera de la informática personal. En 1978, Apple Corps demandó a Apple Computer, alegando que el uso del nombre “Apple” en el ámbito musical violaba sus derechos.
El acuerdo inicial fue claro: Apple Computer podía usar el nombre siempre que no se involucrara en la industria musical (BBC News). Sin embargo, con la evolución tecnológica, esa frontera pronto se volvió difusa.
Cuando las computadoras empezaron a sonar
En los años 80, Apple Computer incorporó capacidades de audio en sus equipos. El Apple II ya podía reproducir tonos simples, y el Macintosh añadió sonidos de sistema diseñados con una intención estética.
Apple Corps consideró que esto violaba el acuerdo, y en 1989 presentó una nueva demanda (The Guardian).
Fue en este contexto que el ingeniero de Apple Jim Reekes creó un sonido llamado Chimes. Los abogados lo rechazaron por sonar “demasiado musical”. Frustrado, Reekes renombró el archivo como Sosumi, un juego fonético con la frase so sue me (“entonces, demándame”). El truco funcionó, y Sosumi se convirtió en uno de los sonidos más icónicos de los sistemas Mac (Wired).
El acuerdo final y la reconciliación digital
La disputa entre Apple Inc. y Apple Corps se prolongó durante décadas, con múltiples demandas y acuerdos intermedios. Finalmente, en 2007 ambas compañías llegaron a un acuerdo definitivo:
Apple Inc. adquirió todos los derechos sobre el nombre “Apple”.
Apple otorgó una licencia a Apple Corps para seguir usándolo.
En un giro simbólico, en 2010 la música de los Beatles llegó a iTunes, cerrando un ciclo de tensiones entre ambas Apples y marcando un punto de reconciliación digital (Apple Press Release).
Más allá de las manzanas: otras disputas entre marcas y sonidos
El conflicto entre Apple Inc. y Apple Corps no fue el único que unió música y tribunales.
Metallica vs. Napster (2000): la banda demandó a la plataforma de intercambio de archivos, marcando el inicio de la era del debate sobre distribución digital (Rolling Stone).
Sonidos registrados como marcas: el rugido de MGM, el tono de arranque de Intel, o incluso el clic de cámara de Instagram han sido objeto de protección legal (USPTO).
Estas batallas muestran cómo los sonidos y marcas no solo comunican identidad, sino que también definen territorios comerciales. En un mundo donde una nota puede valer millones, el silencio legal rara vez dura mucho.
El caso Apple Inc vs Apple Corps es un ejemplo único de cómo la música y la tecnología pueden chocar en los tribunales y, al mismo tiempo, encontrar caminos de reconciliación. Más que una disputa por un nombre, fue un enfrentamiento que anticipó los desafíos de la era digital, donde la convergencia de industrias es cada vez más inevitable.